El maricón homófobo.

23 julio, 2016

Guía para identificar al cabrón que te usa de suplente.


Seguro que al segundo de leer el título de este post te ha venido una persona a la cabeza (o varias). Y es que todos hemos sido víctimas alguna vez de alguien así. Una vez que te has dado cuenta de que has estado en el banquillo todo este tiempo por si su plan A fallaba te sientes como un imbécil. ¿Cómo no lo has visto venir? Si caía de cajón. Pues es que todo se ve mucho mejor desde la distancia porque en el momento en el que lo estás viviendo no te hace falta ni una sola explicación suya. Ya se encarga tu propia cabeza de montarse películas que ni Walt Disney para justificar esas cosas que el susodicho hace para tenerte ahí como plan B. Pero tranquilidad. Hoy vamos a repasar juntos esas cosas que suceden cuando eres el plan B de alguien y a grabárnoslas a fuego para que nunca más nos vuelva a suceder.


  1. Habláis a menudo pero nunca llegáis a quedar.
Tenéis muchas conversaciones y parece que todo va bien. Estás emocionado por hablar tanto con él y piensas que todo puede ir a más. Pero claro, para que vaya creciendo la cosa tendréis que quedar. Aquí viene el problema. Por casualidad (sorpresa: NO) él siempre está ocupado. Y no me malinterpretéis, la gente puede estar ocupada, por supuesto. Pero él siempre os va a dar excusas de mierda, no os autoengañéis, media hora la tiene todo el mundo. 

       2. Poco a poco va disminuyendo el número de conversaciones.

Un día estáis en mitad de una conversación y, de repente, deja de contestaros. "No pasa nada, le habrá surgido algo". Poco a poco esto va sucediendo cada vez más a menudo. Empiezas a darte cuenta de que cada vez que habláis es porque has iniciado tú la conversación. Lo notas diferente y distante. Las conversaciones que antes podían durar horas cada vez duran menos. Poco a poco la cosa se va apagando y te vas resignando. Piensas que ha perdido el interés y es hora de dejarlo pasar. Y a otra cosa. Pero entonces sucede lo siguiente.

        3. Llega la llamada de atención.

Cuando el susodicho se da cuenta de que te has dado por vencido y está a punto de perder su plan B decide mover ficha. La más mínima tontería es suficiente. No le es necesario ni un mensaje a través de Whatsapp. Con un tuit o un comentario chorra en Instagram le vale. Y empiezas a pensar que quizás no pasaba de tí, a lo mejor solo estaba ocupado y punto. Te empiezas a montar películas en tu cabeza para justificar su comportamiento y al final decides intentarlo un poco más. 

Really?

       4. Todo vuelve a ir bien por tiempo limitado.

Decides volver a hablarle y parece que todo vuelve a ir de puta madre. ¿Cómo pudiste querer pasar de él? El pobre solo estaba ocupado. Sientes que todo puede seguir bien hasta que vuelve a pasar. Todo se repite. En el mismo orden y a una velocidad cada vez menor. Al final, los buenos momentos duran días (si llegan) y luego otra vez a volver a empezar.

Si todo esto te suena, siento decírtelo, pero estás en el banquillo. Eres la persona que tiene ahí por si su plan A le falla. Se que jode asumir esto, pero o abres los ojos o puedes perder mucho tiempo en este bucle de mierda. Se vive mejor estando solo que siendo el segundo plan de alguien, créeme. Porque pase lo que pase nunca vas a encontrar a ningún plan A mejor que tú mismo, ¿no?


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