El maricón homófobo.

31 mayo, 2016

My selfish years




Si me paro a pensar en mi vida me doy cuenta de que siempre me he dejado llevar, he actuado por impulsos y nunca me he parado a hacerme ciertas preguntas. Ciertas preguntas que ahora, durante los últimos meses, no han dejado de rondar por mi cabeza. Sin pausa. Siempre están ahí. Da igual qué esté haciendo o con quién, al mínimo despiste aparecen. ¿Quién soy?, ¿Qué estoy haciendo?, ¿Soy la persona que quiero ser? Todos los días. A todas horas. Están ahí todo el tiempo cuando, antes, simplemente no estaban. ¿Lo que más me preocupa de esto? Por millones de vueltas que les dé, aún a día de hoy, no he conseguido responderlas. 
Me paro a pensar y me doy cuenta de que me he estado saboteando a mí mismo durante demasiados meses sin ser consciente de ello. He conocido a varias personas que me han interesado, que me han atraído y al cabo del poco tiempo algo hacía click en mi cabeza. "No te gusta. Esto no es lo que quieres. Estás intentando curar una vieja herida con una persona que ni te interesa". Y ahora pienso que ese no era el problema. El problema no era la falta de interés. Ni heridas del pasado que no venían a cuento. Mi gran problema en los últimos meses, con todo el mundo, ha sido la identidad. Esas tres malditas preguntas que ahora no me dejan tranquilo más de diez segundos seguidos. No se quién soy ni lo que quiero, no me conozco. Y no puedes compartir tantos aspectos de tu vida con alguien sin saber quién eres. 
¿Lo bueno de todo esto? Tengo toda mi vida para conocerme. En esto es en lo que quiero que se basen mis próximos años. En hacer las cosas para mí, en descubrirme y en quererme. En probar todas las cosas nuevas que me sean posibles. En viajar. En embarcarme en todos y cada uno de los proyectos que me apetezcan sin tener que depender de nadie. Estos son mis "selfish years" y no quiero desperdiciarlos por nada del mundo.


Dani.

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